El cáncer de mama esporádico, no relacionado con factores hereditarios, se ha convertido en el tipo de cáncer de mama más frecuente, representando del 85% al 90% de todos los casos (más de cuatro de cada cinco casos). Estos cánceres son debidos a causas que hasta hace poco eran consideradas como complejas y mal conocidas.
Sin embargo, las formas hereditarias del cáncer, que representan sólo del 10 al 15% de los cánceres de mama, han sido estudiadas durante años. Se han identificado diez genes cuya mutación aumenta el riesgo de cáncer en un individuo. Entre estos diez genes, dos son los responsables del 50% de los cánceres de mama hereditarios: BRCA1 y BRCA2 y nueve están implicados en el sistema de respuesta al daño del ADN.
El equipo de trabajo, liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS por sus siglas en francés), recogieron estos datos de cánceres hereditarios como el punto de partida para su investigación. La relación entre los cánceres hereditarios y los esporádicos consiste en que la proteína AKT1 esté sobreexpresada en el 50% de los cánceres de mama esporádicos.
Pero, ¿podría esta proteína intervenir en la predisposición al cáncer de mama no hereditario? Los investigadores pudieron demostrar que la activación de AKT1 conduce al secuestro de la proteína BRCA1 en el citoplasma, lo que impide a la proteína penetrar en el núcleo, y evita que desempeñe su papel en la reparación del ADN.
Entonces, la célula se comporta como si no tuviese gen BRCA1, sin que se vea implicada ninguna mutación (al contrario de lo que sucede con las formas hereditarias, donde el gen BRCA1 sufre una alteración). El fenómeno se ha observado en el 50% de los tumores esporádicos. Estos resultados muestran una asociación única, previamente no detectada, entre los cánceres esporádicos y hereditarios: el sistema de respuesta al daño del ADN.
Los investigadores sugieren que el tratamiento hormonal podría conferir a las pacientes una predisposición al cáncer de mama. Dado que AKT1 es activada por hormonas, el tratamiento hormonal podría, en algunos casos, provocar la activación crónica de la molécula. Esto podría conducir a una desregulación del gen BRCA1 y, en consecuencia, al cáncer de mama.
Fuente:laflecha.net
John Morton de la Universidad de Oxford es el autor principal del trabajo. Otros autores son Thomas Schenkel, Eugene Haller y Joel Ager del Laboratorio de Berkeley, Richard Brown, Brendon Lovett y Arzhang Ardavan de la Universidad de Oxford, y Alexei Tyryshkin, Shyam Shankar y Stephen Lyon, de la Universidad de Princeton.
Una computadora cuántica podría realizar ciertas tareas matemáticas muchos miles de millones de veces más rápido que las supercomputadoras actuales más potentes. Más allá de esto, la computación cuántica debería hacer posible realizar cálculos que no pueden ser abordados con la tecnología de la computación “clásica”. El secreto de la extraordinaria capacidad de la computación cuántica radica en las propiedades raras y aparentemente “mágicas”, pero reales y demostrables, de la mecánica cuántica.
En la computación clásica se procesa y almacena la información con arreglo a la carga del electrón, y dicha carga se representa con un dígito binario o “bit”. Cada bit lleva un valor de 0 (sin carga) ó 1 (con carga). La computación cuántica utiliza una propiedad cuántica intrínseca denominada “espín”, consistente en que ciertas partículas pueden actuar como si fueran un diminuto imán en forma de barra. Al espín se le asigna un estado direccional, que puede ser “Hacia Arriba” o “Hacia Abajo”, lo que permite usarlo para codificar los datos en ceros y unos. Sin embargo, a diferencia de la computación clásica en la que la carga está o no presente, el espín puede ser Hacia Arriba o Hacia Abajo, o ambos simultáneamente, gracias a un efecto conocido como superposición cuántica.
La superposición expande exponencialmente las capacidades del almacenamiento de un dato en el bit cuántico o “qubit”. Considerando que un byte de datos clásico puede representar sólo una de las ocho posibles combinaciones de ceros y unos, un equivalente cuántico (a veces denominado qubyte) puede representar las ocho combinaciones simultáneamente. Además, gracias a otra propiedad cuántica, conocida como entrelazamiento cuántico, pueden realizarse de manera simultánea operaciones con las ocho combinaciones.
El autor de la teoría heliocéntrica del sistema solar nació en Torun, en Polonia, y murió a los 70 años en Frombork. Sin embargo, el lugar donde le enterraron fue un misterio durante siglos. Hasta que, en 2005, Jerzy Gassowski, profesor del Instituto de Antropología y Arqueología de Pultusk, descubrió un cráneo y varios huesos en la catedral de Frombork que atribuyó “con gran probabilidad” a Copérnico.
“Ahora tenemos la certeza de que el cráneo hallado en Frombork es el de Nicolás Copérnico”, declaró este jueves a la prensa Gassowski al presentar los resultados de sus últimas investigaciones. Estas permitieron hallar presuntos cabellos de Copérnico y comparar su ADN con el de los restos de Frombork.
Los cabellos fueron encontrados en el libro ‘Calendarium Romanum Magnum’ de Johannes Stoeffler, de 1518, un manual que Copérnico utilizó durante toda su vida y que los suecos se llevaron durante las guerras polaco-suecas del siglo XVII. “Dos de los 12 cabellos hallados en el libro tienen las mismas secuencias de genoma que un diente del cráneo y un hueso encontrados en Frombork”, precisó Marie Allen, de la sueca Universidad de Uppsala.
En la catedral de Frombork se hallaron los restos de 13 cuerpos, entre ellos el cráneo de un hombre de 70 años, la edad de Copérnico cuando murió. Además, el astrónomo fue hasta el final de sus días uno de los canónigos de ese templo y también fue guardián del altar de San Andrés.
Por eso los historiadores pensaron que podría haber sido enterrado en la catedral. Frente a la teoría geocéntrica de Ptolomeo (la Tierra era el centro del Universo), Copérnico descubrió la teoría heliocéntrica, es decir, que los planetas giran sobre sí mismos y alrededor del Sol.
Su obra más famosa, ‘De Revolutionibus Orbium Coelestium’ (De las revoluciones de las esferas celestes), está considerada el punto de partida de la astronomía moderna y una pieza clave de la revolución científica de la época del Renacimiento. Fue publicada pocos días antes de su muerte. En 1616 la condenó el papa Pablo V por considerarla contraria a las Sagradas Escrituras.
Stiglitz planteó que la crisis es tan severa que “es muy difícil no cuestionar los aspectos básicos de las ciencias económicas”, en el marco del seminario El Emergente Orden Financiero Global que se desarrolla en un complejo turístico de la Costa este de República Dominicana.
El economista aclaró que el replanteamiento debe incluir un cambio de las formas en que los sistemas financieros globales funcionan, para que sean mejores y beneficien a más personas.
A su juicio, el giro de la crisis “será largo, difícil y hacia abajo”, apreciación que coincidió con la de Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y George Soros, presidente del Soros Fund Management y del Open Society Institute.
Stiglitz sostuvo que es probable que el impacto de la crisis, que tiene etiqueta de “hecha en los Estados Unidos”, en los países en desarrollo sea “muy serio, en cierta medida debido a las iniquidades”.
Agregó que “cuando pensemos en el rediseño del sistema financiero y económico mundial, tendríamos que pensar en las políticas y efectos asimétricos de los países en desarrollo, que tienen una situación económica diferente”.
Stiglitz dijo que Estados Unidos sigue siendo visto como el lugar más seguro del mundo, aún cuando es la causa de los problemas más severos del planeta, pero agregó que “los países en desarrollo siguen fluyendo a Estados Unidos”, dificultando aún más su situación.
En su opinión, el problema de la demanda agregada y “la buena suerte de tener gobiernos irresponsables en todo el mundo que saben muy bien cómo gastar y autoridades monetarias que saben bien cómo tomar prestado” hacen las cosas más difíciles.
Stiglitz explicó que hay varios problemas que se superponen y que inciden de manera simultánea en la crisis, pero que los formuladores de políticas y analistas se enfocan sólo en uno, en la crisis bancaria y financiera.
Otros de los errores de política que observa es que éstas se centran alrededor de la política monetaria, básicamente en la inflación, cuando el mandato principal de un banco central debería ser la estabilidad macroeconómica.